TRATADO DE TAI CHI CHUAN

Autor: Wu Yu Hsiang (1812-1880)

Utiliza la mente para ejercitar la energía interna. Permite que la energía interna se hunda y se adhiera al cuerpo. En último término, la energía interna puede condensarse en la médula ósea.

Dirige la energía interna para que mueva todo el cuerpo, asegúrate de que la energía interna circula con suavidad y completamente. En último término, la energía puede seguir la dirección que se decida.

tratado de Wong Chun Yua

Si puede hacerse surgir la esencia y el espíritu, entonces no hay que preocuparse de si se es lento o torpe; eso se llama extender y suspender el punto de coronilla.

Si la mente y la energía interna pueden intercambiarse, entonces existe mucha satisfacción al ejecutar suave y dinámicamente; eso se llama intercambiar lo negativo y lo positivo.

Cuando se transfiere poder interno, debe ser hundido, adherido, relajado y completado. El poder también debe concentrarse en una dirección.

Cuando se practique hay que estar centrado, equilibrado, estabilizado y cómodo. También hay que controlar las ocho direcciones.

Hacer circular la energía interna es como guiar un hilo a través de la perla de nueve canales. Entonces nada puede bloquear la circulación.

Ejercitar el poder interno es como refinar metal y convertirlo en el acero más puro: no habrá nada que pueda destruirlo.

Al ejecutar las formas hay que ser como el águila que se deliza serenamente en el viento, pero que puede descender en picado de inmediato para atrapar un conejo en el suelo.

La mente debe permanecer centrada, como un plácido gato; tranquila pero dispuesta para responder de inmediato ante el ratón que se escabulle.

Cuando se permanece inmóvil hay que estar como una montaña. Cuando se está en movimiento hay que moverse como el agua del río.

Condensar el poder interno debe ser como tensar un arco; cuando se proyecta el poder interno, debe ser como disparar una flecha.

En el movimiento del tai chi hay que seguir la curva y ser consciente de la línea recta. En el ejercicio interno hay que reservar la energía para la transferencia de poder.

La transferencia de poder proviene del espíritu. El cambio de posición sigue el movimiento del cuerpo.

Por lo tanto, en tai chi, "atraer" conduce a "proyectar"; "interrupción" a "conexión".

Al moverse hacia dentro y hacia fuera, todo el cuerpo actúa como un acordeón, plegándose y desplegándose. Al avanzar o retroceder, la postura cambia de forma variada y dinámica.

En tai chi, ser muy suave y flexible, lleva a ser extremadamente duro y fuerte. El dominio de las técnicas de respiración adecuadas lleva al dominio del movimiento libre y flexible.

Cultiva la energía interna sólo de forma directa y no correrás peligro alguno. Almacena la energía interna sólo de forma indirecta, y contarás con grandes reservas.

Cuando se transfiere poder la mente actúa como un estandarte, la energía interna actúa como una bandera, y la cintura lo hace como un gallardete. Al perfeccionar las formas hay que empezar con movimientos grandes y extensos, que con el tiempo se harán compactos y concentrados.

También se dice: si no hay movimiento hay que permanecer inmóvil. Si existe el cambio más nimio, ya habrá que haberse movido de acuerdo con ello.

El poder interno debe permanecer en un estado de equillibrio entre relajado y sin relajar completamente, expandido y sin expandir completamente. Aunque el poder interno sea interrumpido, la mente debe permanecer en movimiento continuo.

También se dice: primero hay que ejercitar la mente, luego disciplinar el cuerpo. Relajar el abdomen y permitir que la energía interna se condense en la médula ósea. Pacificar el espíritu y calmar el cuerpo. Siempre hay que poner atención a la mente.

Hay que tener presente que una vez que nos movemos, todo debe estar en movimiento; cuando se permanece inmóvil, todo debe permanecer inmóvil.

Cuando se practica el empuje de manos, al avanzar o retroceder, la energía interna debe adherirse a la espalda y condensarse en la columna vertebral.

El espíritu debe ser controlado internamente; externamente hay que aparecer tranquilo y cómodo.

Al cambiar de posición hay que moverse como un gato. Ejercitar el poder interno es como el delicado bobinado de la seda.

Todo el cuerpo debe estar controlado por la mente y el espíritu. No se debe intentar controlar el cuerpo únicamente mediante la respiración, porque eso provocaría movimientos lentos y pesados. Controlar el cuerpo con la respiración no produce poder interno; sólo evitando dicho error se puede desarrollar el más puro y potente poder interno.

El poder interno debe asemejarse al girar de una rueda. La cintura gira como el eje de una rueda en movimiento.

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